Aprovechando la viñeta de Mafalda “denunciando” que
invertimos en temas materiales para que sean lo más inteligentes (móviles,
coches, ordenadores, tablets…) y nos olvidamos de invertir en quienes tienen el
futuro en sus manos, analizo la realidad de las nuevas tecnologías en el
entorno de mis niños.
Partiendo de la base que hay familias que prefieren que sus
hijos tengan los mejores móviles y tablets antes que un plato de comida
caliente…la realidad es que las nuevas tecnologías están haciendo mucho daño a
la juventud.
Por ejemplo el whatsapp. El querer abreviar para explicar a
la otra persona todo, hace que el por se sustituya por X, el que por Q, o
frases como “Hola, ¿qué tal? Voy para allá”. Terminen escribiéndose “Ola q
tal?, boi pa ya” Cada vez que un alumno me escribe el hola de saludo sin h, el
voy con b y la i latina, y me ponen el q´ace? Se me pone la piel de gallina de
pensar que los aparatos inteligentes están convirtiendo a nuestros niños en
torpes y analfabetos.
Qué decir de los vídeo juegos. Niños que se pasan horas al
frente del ordenador dejando que sus cerebros se atrofien porque no piensan en
nada que no sea lograr vidas o matar al adversario. Jóvenes enganchados a sus
teléfonos sintiendo la necesidad de estar todo el tiempo con él en la mano no
siendo capaz luego de mantener ni una conversación de 5 minutos seguidas con
alguien.
En la Asociación llevamos tiempo intentando compaginar
nuevas tecnologías con lo tradicional. Cuando hacemos ejercicios de oratoria,
grabando en ocasiones al niño, nos damos cuenta que cada vez están más
limitados. Se pasan horas delante de un libro para luego preguntar “¿Qué es un conflicto
bélico?” Mientras estudian la segunda Guerra Mundial. Niños que estudian de
memoria porque no comprenden lo que leen y es porque se han acostumbrado a las
máquinas inteligentes que todo se lo dan hecho.
Sin duda alguna, los avances siempre son buenos, pero
siempre que seamos capaces de saberlo llevar.
Todo exceso para un lado o para
el otro es malo. Hay que saber encontrar el punto medio. Se puede jugar, se
puede tener móvil y mandar whatsapp, pero hay que saber parar en el momento
oportuno para seguir cultivando nuestro conocimiento y eso, sin duda alguna, de
la mejor manera que se hace es invirtiendo en la educación tradicional para poder seguir formando a personas inteligentes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario