domingo, 29 de junio de 2014

Grandes maestros para niños desorientados


Tengo un alumno con 16 años que anda algo desorientado en la vida. Llevaba dos cursos conmigo, pero este año decidió tirar por la borda el año y no aprovechar la oportunidad. Apenas lo hemos visto por la Asociación. Sin embargo su madre me pedía que le mantuviese la plaza, que le ayudase, que necesitaba sacar al niño adelante.
Y así nos hemos pasado los 9 meses habiendo llegado a junio con siete asignaturas suspensas para verano. Cuando lo vi aparecer con las notas, no esperaba nada bueno..en casa no estudiaba y a la asociación no venía.
El corazón me dio un vuelco cuando al pie de las notas leía “Silvia (nombre de la madre) agradezco tu entereza y Fran te pido disculpas por no haberte podido ayudar este año ni haberte sabido llevar por el camino que creo que más te conviene”. Sin duda alguna, esas letras estaban escritas por una gran persona que se sentía como yo en muchas ocasiones, frustrada de no ser capaz de llevar por buen puerto a los alumnos.
Pedí a la madre ir a ver al tutor antes de que dejara el colegio para hablar con él, entre otras cosas porque Fran me prometía querer ponerse las pilas y recuperar en septiembre. Quería que el tutor lo supiese e intercambiar opiniones.
Mi gran sorpresa fue descubrir que realmente, el hombre que había escrito la nota al pie del boletín informativo, era un maestro por vocación y no por obligación. Un hombre capaz de sacrificar su tiempo libre para sacar lo mejor  de aquellos alumnos que tienen dificultad por aprender o que se encuentran perdidos por una u otra razón.
Hablar con él fue agradable, y saber de su interés por ayudar a Fran fue un brote de esperanza porque este año he descubierto a varios profesores capaces de entregarse a sus alumnos. Personas que no juzgan sino valoran, maestros que luchan por lograr que sus alumnos salgan adelante…profesores que enseñan a la vez que dan cariño.
Este año he descubierto que hay más gente buena que mala en la educación. El problema está en la comunicación. La persona que enseña no conoce al niño que tiene delante y si éste no se abre, no cuenta… la sensación que dan es de flojo, mal educados y conflictivos en muchos casos.  Y los juzgan por ello. 
Por eso veo necesario e importante humanizar la educación un poco más. Hay niños que cuando le tiendes la mano con cariño la cogen con el deseo de que seas su apoyo.

Este año hay varios casos en mi asociación que no los he podido dejar pasar por alto. Al recibir lo que estaban reclamando… sus notas han mejorado considerablemente. Es por ello que creo en el cambio, creo que el futuro pasa por acompañarles en el camino para ayudarles a levantarse tantas veces como se caigan, porque todos merecen tener tantas oportunidades como les brinde la vida. Juan Manuel, Marina, Carmen, Reme, Pablo, Rafa… apoyan la causa. Gracias!!

jueves, 5 de junio de 2014

Decisiones injustas...



Hay maestros-profesores que saben que tienen la sartén por el mango. Algunos se levantan todas las mañanas cansados de los niños que tutelan en los colegios. Van desganados y resoplando porque aún quedan veinte días para aguantarlos.
Siempre he creído que la educación comienza en la casa…pero el profesor es el complemento ideal (educador)  para colaborar con esa educación del niño y en algunos casos, se convierten en un eslabón principal.
Pero no viene siendo el caso el tema de hoy. Tengo un alumno de quinto de primeria que lleva dos años siendo acosado en su colegio por un compañero. Hace unos meses, ejercimos la denuncia pertinente al inspector de la zona, porque en el colegio no se ponía remedio a la situación y el alumno se estaba perdiendo. No quería ir al colegio, todos los días estaba enfermo y se escondía en la biblioteca del colegio para que no le pegaran. Estudiaba horas y no rendía. Sus notas eran muy flojas y con muchas posibilidades de perder el curso.
Cuando empecé con él me di cuenta que además del problema que arrastraba en el colegio, tenía un déficit de atención muy resaltado. No era capaz de permanecer sentado 5 minutos seguidos y ni mucho menos terminar un simple ejercicio sin haber realizado veinte paradas antes.
Empezaron a  trabajar las psicólogas con él en Navidades, cuando sorpresivamente y con mucho esfuerzo, solo traía suspenso Conocimiento, ya que la media no le daba a pesar de haber aprobado 3 de los 5 exámenes realizados.
En el segundo trimestre ocurrió lo mismo, trajo Conocimiento suspenso porque había aprobado tres exámenes y suspendido 2.
La madre acudió al colegio en varias ocasiones. Los dos temas suspensos en el segundo trimestre eran con un 4 y los tres aprobados entre el 6 y el 7. El alumno se había esforzado mucho y el suspenso lo hundió.
Ahora en el tercer trimestre, de los cuatro temas que le han entrado, ha aprobado los 4. Dos de ellos con 7 para arriba, uno con 8 y algo y otro con un 5. La sorpresa llega cuando el alumno viene diciendo que la profesora le ha dicho que lleva Conocimiento para el curso siguiente. Al escribirle una nota para preguntar el por qué del suspenso… su respuesta ha sido que la asignatura es continua y que no puede cambiar las notas del los anteriores trimestres. Un alumno de 5º con 14 temas, aprobados 10 y suspensos 4 y con una mejora muy notoria durante el curso no merece aprobar porque no sé qué norma se ha sacado de la manga.
Le escribí una carta a la profesora pidiéndole, ya que no me quería atender, que me explicara cómo es eso de continua y que no se pueda cambiar las notas del trimestre. El alumno me asegura que la leyó y le entrego el cuaderno sin más. Ni firma de haberla leído, ni contestación.  Tengo 6 alumnos en 5º de otros colegios y todos han podido hacer recuperaciones para pasar a 6º limpios…pero además, haciendo la media, de justicia, el alumno está aprobado.
Con esta profesora en concreto, yo me pregunto ¿qué gana haciendo eso con el alumno? Ella sabe de sobra que este niño ha sufrido lo indescriptible en el colegio. Que desde hace un par de meses vuelve a ir sin miedo, sonríe e incluso juega en el patio cuando antes se escondía en la biblioteca. Un alumno que ha fortalecido y crecido, que empieza a ver resultados a su esfuerzo diario, porque no solo está en el colegio todos los días, sino que cada día acude a mi asociación para estar entre 3 y 4 horas allí, estudiando o aprendiendo con las psicólogas a concentrarse y permanecer sentado el mayor tiempo posible. Uno niño que llegó vencido y que ha ganado… porque sus notas han subido al bien y notable en todas las asignaturas… pero que su profesora se ha empeñado en hundirle cargándose el Conocimiento.

Ya tuvimos que ir una vez al edificio correspondiente para denunciar el caso, ya tiene plaza en otro colegio porque a pesar de todo, el compañero le sigue buscando y tememos que terminen enganchados en las manos, pero volveré a ir a exponer lo ocurrido con la asignatura. Sé que no me harán caso. Pero hay que ir y actuar. Hay que denunciar estas injusticias que hacen que los jóvenes de hoy en día no quieran estudiar.  Porque esta mujer que dormirá tranquila cada noche, no sabe que detrás de ese suspenso que ella ha decido poner porque sí, hay horas y más horas de llanto, hay domingos sin salir (a pesar de tener solo 10 años) hay entrenamientos de balonmano perdido (su pasión), hay tardes enteras sentado con un voluntario, con las psicólogas, conmigo, su madre o con Adrián, compañero un año mayor que él y de otro colegio que se propuso ayudarle a que nadie más se metiera con él. Esa profesora creo que olvidó su verdadero deber en un colegio, que no es otro que el de ayudar, formar y educar  a los jóvenes y hacer que cumplan sus sueños. 

lunes, 2 de junio de 2014

Inyecciones de Optimismo


Hoy en la página 25 del Diario Sur, el Dr. Juan José Sánchez Luque escribe una Tribuna de Opinión que me dedica junto a Joan Plaza. Aunque sin duda, es un homenaje a todas las personas que luchan de una u otra manera por cambiar el mundo.

No creo que merezca tan emocionantes palabras, pero se agradecen de todo corazón. Un gesto, el suyo, de gran valor y que en el caso de mi asociación sirve de empuje. Ahora serán muchos más los que conozcan el trabajo que se está haciendo. Una labor que hago gustosamente cada día de la semana, de lunes a domingo, sin descanso....porque amo lo que hago. Y es una suerte amar lo que haces, porque es la mejor manera de que no te pese, de que siempre le saques la parte positiva a tener tu día a día ocupado...
Servir a los demás es un trabajo remunerado con sonrisas, abrazos y felicidad. Son tres emociones que hoy en día se carecen de ellas y cuando las recibes, te sientes la persona más rica del mundo y te das cuenta que el dinero no compra estás cosas... trabajar con y por amor, sí. Cuando lo pruebas...es difícil desengancharte.

No está siendo fácil el trabajo en nuestra sede. Y ni mucho menos, lo digo por el trabajo humano que va a la perfección. He conseguido rodearme de las personas propias que me ayudan a empujar del carro. Estas tres próximas semanas serán de las más difíciles del curso, si no las más difíciles, porque algunos de los niños se juegan prácticamente el curso en estos exámenes.
Aquí la dificultad viene por la complejidad de recaudar fondos. Somos muchas asociaciones las que trabajamos, en diferentes ramas, y la crisis perjudica a todos. Nunca he vivido de una subvención, pero cierto es que cuesta sacar adelante cualquier actividad con el fin de recaudar fondos y que sirven, nada más y nada menos, que para hacer frente a los gastos que supone tener 100 niños cada tarde en nuestra asociación.


Pero seguimos al frente. Ya son 5 años los que llevamos trabajando por mejorar la calidad educativa de nuestros niños. Lo que empezó como algo personal, motivando a un pequeño de 6 años a estudiar, se ha convertido en un reto…ya son 100 los que se benefician del proyecto y no pensamos dejar de crecer. Queremos atender a todas las familias que llamen a nuestra puerta, porque si nos buscan es porque hay un interés… y el interés es el primer paso que se debe dar para lograr todos y cada uno de los sueños que nos propongamos.