viernes, 30 de mayo de 2014

La exclusión social


Con una nueva foto de Mafalda saco a relucir un nuevo tema “La inclusión social”. Precisamente nosotros trabajamos en un proyecto contra la “exclusión Social y educativa”. Desde que comenzamos a enfocar este proyecto, sabíamos que la exclusión tiene muchas vías.
La vía personal es la menos frecuente pero existe y se conocen casos. Si las personas, por poner u ejemplo, no se cuidan la higiene personal corren el riesgo de ser rechazados por quienes le rodean. O si la persona es tímida y poco sociable, evidentemente se sentirá rechazado y excluido desde el momento que nadie cuente con él/ella para nada.

A nivel colectivo, la exclusión nace desde el rechazo a ver una persona que ellos llaman “diferente”. Ya sea por color de piel, forma de hablar, actitudes, aptitudes e incluso vestimenta.
El tema del color de la piel… es por falta de sensibilización. Muchos se sienten, según la zona donde nos encontremos, superiores por ser negros, blancos, amarillos… y mi pregunta es ¿De qué color es la piel de Dios? Todos somos iguales, todos venimos y vamos al mismo lugar. Tenemos un camino marcado y definido y nosotros somos quienes hacemos el recorrido. Sin duda alguna, en este tema, como Mafalda nos deja ver… no tendríamos que hablar de inclusión si enseñamos a los niños la diversidad del ser humano.  Muy necesario saber convivir y respetar con las personas de nuestro alrededor.

Otras de las grandes causas de la exclusión son los prejuicios. Juzgar y catalogar a una persona por lo que aparenta a la primera de cambio sin opciones a conocerla. Algunos niños sufren de esta exclusión, porque juzgan el pasado familiar para decir “de tal palo tal astilla” y condenar su futuro por el simple hecho de no darle la oportunidad que todo ser humano se merece.

Los errores existen y cuando se cometen, sirven para hacernos más fuertes y abrirnos los ojos. Toda persona tiene derecho a equivocarse y reconducir. Todos debemos tener esa nueva oportunidad que nos ayude a lograr finalmente la felicidad, que una vez más, reitero lo dicho en mi anterior entrada del blog, debería ser la meta de todo ser humano.

La exclusión no debería existir. Lo mejor de todo, es que sólo depende de nosotros mismos para erradicarla. 

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