Hay maestros-profesores que saben que tienen la sartén por
el mango. Algunos se levantan todas las mañanas cansados de los niños que
tutelan en los colegios. Van desganados y resoplando porque aún quedan veinte días
para aguantarlos.
Siempre he creído que la educación comienza en la casa…pero
el profesor es el complemento ideal (educador) para colaborar con esa educación del niño y en
algunos casos, se convierten en un eslabón principal.
Pero no viene siendo el caso el tema de hoy. Tengo un alumno
de quinto de primeria que lleva dos años siendo acosado en su colegio por un
compañero. Hace unos meses, ejercimos la denuncia pertinente al inspector de la
zona, porque en el colegio no se ponía remedio a la situación y el alumno se
estaba perdiendo. No quería ir al colegio, todos los días estaba enfermo y se
escondía en la biblioteca del colegio para que no le pegaran. Estudiaba horas y
no rendía. Sus notas eran muy flojas y con muchas posibilidades de perder el
curso.
Cuando empecé con él me di cuenta que además del problema
que arrastraba en el colegio, tenía un déficit de atención muy resaltado. No
era capaz de permanecer sentado 5 minutos seguidos y ni mucho menos terminar un
simple ejercicio sin haber realizado veinte paradas antes.
Empezaron a trabajar
las psicólogas con él en Navidades, cuando sorpresivamente y con mucho esfuerzo,
solo traía suspenso Conocimiento, ya que la media no le daba a pesar de haber
aprobado 3 de los 5 exámenes realizados.
En el segundo trimestre ocurrió lo mismo, trajo Conocimiento
suspenso porque había aprobado tres exámenes y suspendido 2.
La madre acudió al colegio en varias ocasiones. Los dos
temas suspensos en el segundo trimestre eran con un 4 y los tres aprobados entre
el 6 y el 7. El alumno se había esforzado mucho y el suspenso lo hundió.
Ahora en el tercer trimestre, de los cuatro temas que le han
entrado, ha aprobado los 4. Dos de ellos con 7 para arriba, uno con 8 y algo y
otro con un 5. La sorpresa llega cuando el alumno viene diciendo que la
profesora le ha dicho que lleva Conocimiento para el curso siguiente. Al escribirle
una nota para preguntar el por qué del suspenso… su respuesta ha sido que la asignatura
es continua y que no puede cambiar las notas del los anteriores trimestres. Un
alumno de 5º con 14 temas, aprobados 10 y suspensos 4 y con una mejora muy
notoria durante el curso no merece aprobar porque no sé qué norma se ha sacado
de la manga.
Le escribí una carta a la profesora pidiéndole, ya que no me
quería atender, que me explicara cómo es eso de continua y que no se pueda
cambiar las notas del trimestre. El alumno me asegura que la leyó y le entrego
el cuaderno sin más. Ni firma de haberla leído, ni contestación. Tengo 6 alumnos en 5º de otros colegios y
todos han podido hacer recuperaciones para pasar a 6º limpios…pero además,
haciendo la media, de justicia, el alumno está aprobado.
Con esta profesora en concreto, yo me pregunto ¿qué gana
haciendo eso con el alumno? Ella sabe de sobra que este niño ha sufrido lo
indescriptible en el colegio. Que desde hace un par de meses vuelve a ir sin
miedo, sonríe e incluso juega en el patio cuando antes se escondía en la
biblioteca. Un alumno que ha fortalecido y crecido, que empieza a ver
resultados a su esfuerzo diario, porque no solo está en el colegio todos los
días, sino que cada día acude a mi asociación para estar entre 3 y 4 horas
allí, estudiando o aprendiendo con las psicólogas a concentrarse y permanecer
sentado el mayor tiempo posible. Uno niño que llegó vencido y que ha ganado…
porque sus notas han subido al bien y notable en todas las asignaturas… pero
que su profesora se ha empeñado en hundirle cargándose el Conocimiento.
Ya tuvimos que ir una vez al edificio correspondiente para
denunciar el caso, ya tiene plaza en otro colegio porque a pesar de todo, el
compañero le sigue buscando y tememos que terminen enganchados en las manos,
pero volveré a ir a exponer lo ocurrido con la asignatura. Sé que no me harán
caso. Pero hay que ir y actuar. Hay que denunciar estas injusticias que hacen
que los jóvenes de hoy en día no quieran estudiar. Porque esta mujer que dormirá tranquila cada
noche, no sabe que detrás de ese suspenso que ella ha decido poner porque sí,
hay horas y más horas de llanto, hay domingos sin salir (a pesar de tener solo
10 años) hay entrenamientos de balonmano perdido (su pasión), hay tardes
enteras sentado con un voluntario, con las psicólogas, conmigo, su madre o con Adrián,
compañero un año mayor que él y de otro colegio que se propuso ayudarle a que
nadie más se metiera con él. Esa profesora creo que olvidó su verdadero deber
en un colegio, que no es otro que el de ayudar, formar y educar a los jóvenes y hacer que cumplan sus sueños.

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