Tengo un alumno con 16 años que anda algo desorientado en la
vida. Llevaba dos cursos conmigo, pero este año decidió tirar por la borda el
año y no aprovechar la oportunidad. Apenas lo hemos visto por la Asociación. Sin
embargo su madre me pedía que le mantuviese la plaza, que le ayudase, que
necesitaba sacar al niño adelante.
Y así nos hemos pasado los 9 meses habiendo llegado a junio
con siete asignaturas suspensas para verano. Cuando lo vi aparecer con las
notas, no esperaba nada bueno..en casa no estudiaba y a la asociación no venía.
El corazón me dio un vuelco cuando al pie de las notas leía “Silvia
(nombre de la madre) agradezco tu entereza y Fran te pido disculpas por no
haberte podido ayudar este año ni haberte sabido llevar por el camino que creo
que más te conviene”. Sin duda alguna, esas letras estaban escritas por una
gran persona que se sentía como yo en muchas ocasiones, frustrada de no ser
capaz de llevar por buen puerto a los alumnos.
Pedí a la madre ir a ver al tutor antes de que dejara el
colegio para hablar con él, entre otras cosas porque Fran me prometía querer
ponerse las pilas y recuperar en septiembre. Quería que el tutor lo supiese e
intercambiar opiniones.
Mi gran sorpresa fue descubrir que realmente, el hombre que
había escrito la nota al pie del boletín informativo, era un maestro por
vocación y no por obligación. Un hombre capaz de sacrificar su tiempo libre
para sacar lo mejor de aquellos alumnos
que tienen dificultad por aprender o que se encuentran perdidos por una u otra
razón.
Hablar con él fue agradable, y saber de su interés por
ayudar a Fran fue un brote de esperanza porque este año he descubierto a varios
profesores capaces de entregarse a sus alumnos. Personas que no juzgan sino
valoran, maestros que luchan por lograr que sus alumnos salgan adelante…profesores
que enseñan a la vez que dan cariño.
Este año he descubierto que hay más gente buena que mala en
la educación. El problema está en la comunicación. La persona que enseña no
conoce al niño que tiene delante y si éste no se abre, no cuenta… la sensación
que dan es de flojo, mal educados y conflictivos en muchos casos. Y los juzgan por ello.
Por eso veo necesario e importante humanizar
la educación un poco más. Hay niños que cuando le tiendes la mano con cariño la
cogen con el deseo de que seas su apoyo.
Este año hay varios casos en mi asociación que no los he
podido dejar pasar por alto. Al recibir lo que estaban reclamando… sus notas
han mejorado considerablemente. Es por ello que creo en el cambio, creo que el
futuro pasa por acompañarles en el camino para ayudarles a levantarse tantas
veces como se caigan, porque todos merecen tener tantas oportunidades como les
brinde la vida. Juan Manuel, Marina, Carmen, Reme, Pablo, Rafa… apoyan la
causa. Gracias!!
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