Mi querido niño:
Hoy toca que te escriba a ti. No puedo dejar de esbozar una
sonrisa cada vez que imagino tus perfectos mofletes con pecas que tantas veces mi
hermana ha pellizcado y yo besado.
La primera vez que te vi acababas de cumplir los 6 años.
Habías finalizado infantil y te recomendaban reforzar la lectura en verano para
empezar primaria con una buena base. Empezaste para un mes. Ya son cinco los
cursos escolares que llevamos juntos y cada vez me siento más orgullosa de ti.
Los dos primeros años no fueron fácil. Tu inteligencia era
especialmente notoria… pero había algo que no nos cuadraba porque de pronto te
quedabas en blanco en determinadas asignaturas y las notas no correspondían al
esfuerzo ni al trabajo realizado cada tarde. Fuiste juzgado cruelmente en el
colegio como “flojo” “desorganizado” “pelín torpe”. Tus padres pelearon por ti…
fueron mis mejores compañeros en esta “batalla” en la que pretendíamos
demostrar que algo no se estaba haciendo bien y precisamente no era en casa. Conseguimos
avanzar.
Llegamos a tercero y cuarto, el segundo ciclo. Comenzaste
bien, pero poco a poco fuiste decayendo en los esfuerzos que hacías y la
impotencia que sentía al ver tu cara en los resultados, empezaba a convertirse
en rabia.
Aparecieron en nuestras vidas Miriam y Bea y ahí descubrimos
que tienes una dificultad añadida en los números. Una dificultad que sabiéndola
tratar te daría los resultados que merecías acordes a los esfuerzos que estabas
realizando. Y llegaron. Fueron muchas horas solo, en grupo, en la academia, en
tu casa, en la mía… pero se logró.
Y ahora estamos en quinto. Cada vez que me llama tu madre
para darme una nota, engordo medio kg. Que satisfacción saber que dentro de “tu
dificultad añadida” has logrado encontrar el equilibrio a tu esfuerzo y verlo
recompensando en las notas. Trabajas a diario como el que más, te esfuerzas,
estudias… ¡qué más se le puede pedir a un niño! Que tengas claro que los kg que
me sobran son por tu culpa jejeje. Benditos kilos de más….
Me siento muy feliz de verte feliz, me siento muy orgullosa
de verte orgulloso contigo mismo, me siento preparada para seguir apoyándote
hasta el final de tu preparación. Estoy segura que habrá momentos menos
buenos…pero si seguimos siendo un equipo, familia, tú y yo y profesores…no te
quepa la menor duda que la meta hacia tus éxitos está garantizada. Ya lo
visualizo.
Te quiero moreno. La seño/tita Nena.

No hay comentarios:
Publicar un comentario